Bajo un sombrero bombín,
paradojas escondidas
y una cachava blandida
con pericia picaril.
Charlot sólo puede existir
detrás de la albina pantalla
no permite esta vida canalla
tan terrenales tipejos,
niños con mente de viejo
y pestañas de farfalla.
Impensables mezcolanzas
de misturas imposibles
de melancolía risible
y de pesarosa chanza.
Equilibra en su balanza
el sentimiento despiadado
de fino humor impregnado
con intuición distraída
y la elegancia divertida
de un poeta enamorado.