Hay una puerta abierta
en la calle del olvido
y una mujer hermosa
espera una rosa
de su galán preferido.
Ella no lo sabe
pero yo la quiero,
no soy su amor
bien que lo siento.
Se que sus besos
jamás serán míos
los celos me matan
como cuchillos.
Ella es agua fresca
yo estoy sediento,
anhelo tenerla
entre mis brazos
para darle amor
con pasión y alma.
Pero será de otro
así es la vida
llena de desengaños.
Para uno habrá besos
y para mí deseos.