Ya no le pido nada, a la vida, a la suerte,
quiero paz en las noches, una almohada conmigo,
quiero calma, canciones, algún vaso de vino,
un buen libro, una manta, y quizás a un amigo.
Ya no le pido nada, a la vida, a la suerte,
quiero ahondar el silencio de mi alma endurecida,
dormir bajo la luna, con el cantar de grillos,
rebatir la quimera de convicción vencida.
Ya no le pido nada, a la vida, a la suerte,
café por la mañana, despejar la cabeza,
volver paso por paso, cuestionar lo vivido,
con tranquilidad proba o tal vez con fiereza.
Ya no le pido nada, a la vida, a la suerte,
una canción ligera, serena despedida,
cortar los malos ratos con espada bruñida,
prepararme en silencio, recibir a la muerte.
Lo bueno del silencio, de la soledad o solitud (según sea el caso) , es que podemos practicar la instrospeccion, sin interrupción, evaluar momentos, acciones (malas y buenas), rectificar aunque no sepamos cuando nos vamos y vivir nuestra vida con paz y sosiego hasta que nos llegue nuestro final.
Excelente tu poema, reflexivo. Un abrazo grande paisana
Querida amiga Alda…
Muy bueno tu poema, una casida excelente y muy expresiva, tanto que la negación a reclamar a la vida y a la suerte la usas como bandera, enfatizando las cosas con las que te conformas porque te satisfacen y hacen resistente, con las que palpitas y vives, a pesar de los avatares propios de toda existencia; siempre llena de momentos, malos o buenos; mejores o peores… Mi lectura fue atenta, comprensiva y hasta cómplice, pero esas tres últimas palabras del verso final, me desordenaron…: prepararmer en silencio, RECIBIR A LA MUERTE
Me hubiera gustado no recibir, sino ENfRENTAR a la muerte.
Un fuerte abrazo
¡Ya veo que la leíste con mucha atención!
¡Me siento muy complacida!
¡Quizás sería más elegante, pero es que, la verdad, yo estoy esperando “recibir a la muerte” casi desde la niñez, como a una amiga, con los brazos abiertos!
¡Te envío un enorme abrazo, mi querido amigo!
P.D. Me disculpo si me he perdido muchos de tus poemas, pero es que por algunas razones fuera de mi control, ya no me puedo conectar con la frecuencia de antes.
Casi me haces llorar con eso de esperar la muerte desde la infancia…, ¿Cómo puedeser eso?
Es como un sacrilegio. amar la vida, esa es la cuestión y el principal deber humano.
No te preocupes por no poder leer todo lo que quisieras, yo tampoco puedo hacerlo, solo con tiempos variables en momentos oportunos, que siempre son pocos.
fuerte abrazo, amiga
No, no, amigo mío. No lo veas así. Que yo espere a la muerte (que indudablemente nos llegará a todos) no implica que no ame o no agradezca la vida.
Al haber tenido contacto temprano con la muerte, pero al mismo tiempo ser lo suficientemente grande para tener conciencia y conocimiento de lo que pasaba, aprendí a ver a la muerte como una amiga inevitable, que me llevará a otro plano (mejor, confío)…
No la anhelo, no la busco, solo la espero tranquila y la recibiré en su momento. Espero que Dios me la envíe llena de paz y tranquilidad.
¡Comprendo!
¡Pero a veces los extraño mucho!
El soneto de Edel, del brindis, me encantó (así como tu respuesta) , y si no me hubiera podido dedicar un rato ese día, capaz lo hubiera pasado de largo.
Ya no le pido nada, a la vida, a la suerte,
café por la mañana, despejar la cabeza,
volver paso por paso, cuestionar lo vivido,
con tranquilidad proba o tal vez con fiereza.