Hoy de los dos se requiere
para conformar pareja,
sin que por medio una queja
de pronto nos desespere.
Pues a veces se prefiere
andar solo por la vida
aunque sea en plan suicida
y quien sabe, a tumba abierta,
cuando al entrar por la puerta
algún intruso lo impida.
Que felices no seremos
echando la zancadilla,
si jugando al pilla pilla
nos vamos a los extremos.
Si basta que nos casquemos
tan sólo por competir,
que lejos de compartir
lo celebramos con tracas,
si en tiempos de vacas flacas
no hay nada por prevenir.
Si quien vive enamorado
por el otro se desvive,
porque si halagos recibe
se sentirá afortunado.
Y quiera Dios que encantado
nunca jamás se arrepienta,
que cumpliendo los noventa
le sirva el amor de broche,
sin que jamás un reproche
le cante igual las cuarenta.