Precioso poema. Muchas gracias por compartirlo
Muchas gracias de nuevo, Luis!
Esos senderos tan bellos entre pinos, castaños y encinas…![]()
![]()
Maravillosos versos! Un placer el poema todo! Un abrazo, María
![]()
Muchas gracias, Fabiana!
Abrazo para ti también! ![]()
![]()
Uff, que maravilla. Todo lo conviertes en hermosa poesía. Abrazos cariñosos. ![]()
Gracias siempre, querida amiga!
Un abrazo fuerte, Sin! ![]()
![]()
![]()
¡Qué maravilla de paseo otoñal nos has regalado! Me ha fascinado esa atmósfera de ‘soledades ocres y crujientes’ y la delicadeza con la que describes el alivio de sentirte liviana, sin los gritos del cuerpo ni del alma. Es un poema que respira paz y que logra serenar a quien lo lee. ¡Felicidades por esta estampa tan llena de luz y silencio!
Acontece que en otoño
Las hojas se van al viento
Y en mil ocres corazones
Parecen cubrir el suelo
Le cantan al sol poniente
Teñidas de luz de ocasos
Serenas sobre la tierra
Descansan bajo tus pasos
El viento les lleva y canta
Desde la rama al sendero
La lluvia los besa y llora
Hermanas del mismo vuelo
El silencio de la tarde
Hace su encanto mas bello
Y el sol poniente las cubre
De un pedacito de cielo
De mil duendes y de nubes
Guardan secreto las hojas
Y la promesa del alba
Claman volviéndose rojas
Parece que en el silencio
El alma se iriza y flota
Sobre las horas mas dulces
Que el tiempo promete
Y roba
Nada Maria, que me encantó !! C’est beau de te lire !! Un abrazo Marie !!
Muchas gracias por andar por estos caminos del otoño… ![]()
![]()
Un abrazo, Fernando!
Pues me ha maravillado este canto tuyo al otoño, una réplica preciosa que me la voy a guardar…![]()
![]()
Un placer que sigas escribiendo por aquí, mon cher ami".
Je t’embrasse bien fort! ![]()
![]()