Por la mañana, soñare con ella.
Por la tarde, soñare con ella.
Por la noche, soñare con ella.
Al acostarme, soñare con ella.
Al despertarme…
Solo quedan los sueños,
de ella.
No quedan letras que teclear,
no quedan fuerzas en las manos,
no quedan colillas que quemar,
solo quedan sueños.
Sueños de caminos
que llevan escritos sus pasos.
Caminos,
que son para no volver.
Caminos,
que son para recordar.
Caminos,
que no llevan a ninguna parte.
Caminos,
que son para hacer a pie.
En el tiempo de los recuerdos,
solo quedan caminos
de sueños.
Poemario Árbol Susurrante
Pippo Bunorrotri