Una mala tarde la tiene cualquiera,
un inconveniente un impedimento,
un atolladero, algún contratiempo,
un día de esos que nadie quisiera.
Un doloso trance, un arduo dilema,
un desasosiego, una incertidumbre
una noche oscura de gris pesadumbre
o aciaga jornada llena de problemas.
Contento estaría, si ahí se quedara
si no engrosaran el largo inventario,
más calamidades o nefastas plagas
Retraído el gallo que un día cantara.
Espanto, cual mosca, al negro mal fario.
¡Maldita tormenta, escampa ya…! ¡para…!
(del poemario “de las musas al teatro”)