Pretendes embalsamar nuestra dicha
escapando por la ladera de los sueños escarpados.
Te refugiaste en los silogismos de neblina
que habías preparado antes de nuestro mundo.
Endureces tu corazón, lo apertrechas,
armas tu ejército de ayeres envenenados,
te proteges en el baluarte de lo posible
Aunque huyas,
aunque vueles,
olvidaste tu silueta colgada en mi diván,
aún tengo tus suspiros encapsulados en el tiempo,
tus aromas se refriegan en mis poros,
y conservo tu sonrisa del próximo mes.
Puedes intentarlo todo, todo,
pero
yo permaneceré aquí,
siempre
bajo protesta.