Bajo mis pies, el abismo
Solo soy una ausencia de matices
que se expande sin textura,
una escena abstracta
que mancha todo lo que no sea
blanco puro.
Mi vida es una melodía atrapada
en el vacío de un vaso que nadie escucha,
una voz que no deja de dictar ideas,
que el verbo abruma,
haciéndolas partir.
Exploro el dolor como un arma creativa,
sin adornos ni color,
entre lo lícito y lo prohibido,
como una forma serena
de extraviar mis sueños.
El ahora es la nostalgia técnica del presente,
que pronto formará parte del abismo
que no deja de crecer bajo mis pies,
donde cada paso es un rabioso comienzo,
donde la ceguera peca de exceso.
La costura de lo bien hecho, de lo estético,
es pintar un cuarto oscuro de silencios,
de pensamientos encadenados a unas
paredes que resumen estrechez.
No quiero pensar en el contraste
que dejarán mis cenizas,
solo considero el camino
que el bosque no me deja ver.
Trabajo sobre la radiografía del deseo,
sobre un lienzo sólido
que no conoce el perdón.
Pruebo a escribir un verso blanco
(protector, fértil, íntimo),
con una pluma llena de veneno,
y me vuelvo a encontrar solo.
Imagen ChatGPT - El hombre y el abismo flotante
