Cuando uno se hace mayor, y medita su vida, se da cuenta que las únicas cosas verdaderamente importantes han sido sus seres queridos, su fe, un pequeño grupo de auténticos amigos, y la experiencia de haber alcanzado poco a poco un crecimiento personal. Es entonces cuando se da cuenta de todo lo que ha tenido que rectificar en el día a día de su existencia. Con claridad ve que ha hecho muchas cosas por impulso, sin pensar, y luego ha tenido que arrepentirse el resto de su vida. También que por mucho que se quiera a los demás, éstos no me devolverán ese amor. Que todas las semanas del año tienen dos días que no cuentan y son, ayer, y mañana, sólo el momento valioso es ahora, el momento presente. Cualquier historia tiene tres enfoques distintos, mi verdad, la verdad del otro, y la auténtica verdad. Que muchas circunstancias aún siendo adversas no importan, lo que importa es como interpretamos nuestras circunstancias. Que no podemos forzar a nadie para que nos ame, el amor depende de dos. También que conseguir la confianza requiere años , pero perderse es cuestión de segundos. Que dos personas pueden mirar la misma cosa y verla completamente distinta. Que se puede hablar de sentimientos y con ello aliviar el dolor de muchos. Hay muchas ocasiones que personas a las que ni conocemos son las únicas que nos ayudan en momentos difíciles. También que la madurez tiene que ver más con las experiencias vividas , y no tanto con los años que hemos cumplido. Que nunca se ha de competir contra lo mejor de los demás, sino competir con lo mejor de uno mismo. Que se tiene que controlar la actitud de uno mismo, o ella nos controlara a nosotros. También que las verdades a medias pueden ser peores que las mentiras. Esta es mi forma de sentir, mas puede ser que esté equivocado, nadie tiene la verdad absoluta.