Entre dunas de polvo de oro, caliente y seco por el sofocante sol, sobreviven los pequeños oasis de una y mil noches de mágicos cuentos. Sherezade relata a la luz de una luna de plata, las aventuras, desventuras y demás historias de mil personajes sacados de un baúl, repleto de oníricas fábulas y narraciones más reales.
El sol se escondió tras los montículos más lejanos, y dejó paso a una luna con manto de estrellas, que refresca la arena y despierta las aventuras, donde los ojos no ven y la mente se pierde en los laberínticos pasillos de las mil y una noches.
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Noche de cuento
en el verano tórrido.
Desierto de oro.