Aquello que soy

A veces me pierdo tras rimas hermosas
que corren ansiosas por una mirada.
Pero luego … nada. Silencio absoluto.
En solo un minuto se esfuman las musas.
Y quedan difusas ideas que inertes
terminan en muertes sin haber nacido.

A veces vestido de bardo sin dama
mi pluma reclama los versos sinuosos
que por ser hermosos no se dejan ver.
Son como el ayer, que nunca volverá.
La tinta secará esperando la estrofa
que siempre se mofa de aquello que soy.

Y entonces me doy cuenta de la verdad:
en mi realidad, los versos no viven,
los bardos no escriben y nadie reclama.
La musa no es dama ni hay rimas hermosas.
Apenas hay prosas que gritan con letras:
¡Acá no hay poetas y nunca lo habrá!

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