Aprendí a tejer palabras
en los pasillos del tiempo,
palabras que nacían,
como fuente en la montaña,
en el silencio en la soledad
de un alma inquieta y serena
convirtiéndose en ríos
deslizándose por la ladera
encauzando su destino
en los surcos de las horas
sintiendo su ruido y su melodía.
Aprendí a pensar sin miedo,
a dejar que la pluma
danzase sobre el folio
dejando que la tinta de la vida
dibuje mis cuitas
mis errores, mis aciertos,
creando luces y sombras
dejando que la oscuridad de la noche
corrigiese los renglones torcidos
y venciese el pánico
de una hoja en blanco…
ese terror de la hoja en blanco
que uno descubre
cuando se encuentra
ha sí mismo.
Aprendí a escuchar
el silencio de mis palabras,
a disfrutar de mis versos
con el suspiro de mis silabas
dejando que la emoción
solo se la sábana blanca
que cubre mi cuerpo.
Aprendí a descubrir
los rincones de mi espíritu
donde las añoranzas anidan
el sentir de mis poemas,
siempre habrá un poema
que escribiré sin lamento.
Pippo Bunorrotri 23/01/26