Me acaricio las muñecas
y ya no hay nada;
no noto montañas,
no quedan ríos.
Las miro y me siento
como cuando despiertas
y el sueño está ahí,
nítido.
Pero pestañeas
y ya se ha ido
para siempre
como si fuese un suspiro.
Me acaricio las muñecas
y ya no hay nada;
no noto montañas,
no quedan ríos.
Las miro y me siento
como cuando despiertas
y el sueño está ahí,
nítido.
Pero pestañeas
y ya se ha ido
para siempre
como si fuese un suspiro.
Precioso poema.
Saludos 
Millones de gracias Horten 
Nos leemos.
Es muy bonito.
Precioso!
Un beso
Solo nos queda el instante. Precioso!!!
Bello poema. Saludos.
¡Muchas gracias marttuca! 
Me alegra de que te guste Delia.
Un beso 
Es lo único a lo que hoy en día podemos aspirar, a vivir la vida de acorde a nuestros sentimientos y pensamientos, aprovechando cada instante.
Gracias Checha 
¡Mil gracias JetSat!

Precioso!!
¡Muchas gracias María! 