Ángel

ángel
(no caes:
recuerdas)

tu luz
no desciende
me encuentra
en la pequeña grieta
de ser

y entonces
(sin aviso
sin nombre)
mi mundo
aprende a latir distinto

ángel—
no tienes alas:
tienes esa forma
extraña
de decir mi nombre
como si fuera
eterno

y yo
(que apenas soy)
me vuelvo cielo
cuando me miras
así
despacio
como si el tiempo
fuera
nuestro silencio.

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El poema renuncia a lo épico y se queda en lo íntimo. Los paréntesis abren fisuras en el verso para que entre la duda y lo no dicho. La clave está en desplazar lo divino hacia lo humano. El ángel no tiene alas porque su poder es la voz. “Tienes esa forma extraña de decir mi nombre como si fuera eterno” muestra que nombrar es salvar. El sujeto lírico no busca altura. Encuentra cielo en la mirada del otro. El final convierte el silencio en territorio compartido donde el tiempo se detiene. Breve, contenido y con una espiritualidad que cabe en lo cotidiano.

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Wow, qué belleza, muy inspiradores tus versos. Felicidades :clap: :clap: :clap: :clap:

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