Anatomía del rostro propio del espejo

Título completo: Nihil, La vida de un enfermo con enfermedades heredadas de la nada: Anatomía del rostro propio del espejo.

Identidad corporea fraccionada en espectros de sombras ajenas
acondicionan la silueta que el espejo de sí mismo proyecta.

Tiene un rostro que se amolda según la lujuria de quien lo observa.
Nadie lo odia, todos lo aman; o bien… Nadie es capaz de odiarse, mucho menos de dejar de amarse.
Y dentro del orden de factores que excluyen al todo:
el “nadie” es el espejo, incapaz de diferir del reflejo ajeno.

Yo soy ese espejo, ese cómplice de la vanidad ajena,
ese cínico reflejo que succiona la falsedad en sus retinas
para escupirla en un avaro espejismo que satisfaga la mentira.

El adaptarse no es mérito, ni virtuosismo actoral,
es ser la prostituta barata de la selección natural.
Detrás de lo que quiero se antepone el instinto
que me lleva a camuflarme para seguir racionalmente vivo.

Tanto es el pavor a la muerte
que el espejo evita mirarse de frente.

Soy todo lo que el mundo quiso que fuera
cuando era todo lo que nunca quise ser.
¿Y vale la pena buscar una verdad donde muera?
Porque el rostro de la muerte es el espejo, per se.

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