Hoy que las noticias son el olvido
y la palabra es una cifra que nos confunde.
Hoy que el cuerpo es una vitrina descuidada
y el vino sustituye la antigua disciplina del rigor.
Hoy que el amor es el resultado de una encuesta
y la verdad, un simulacro de la mentira.
Hoy que la belleza es solo una pesadilla
que el vidrio y el azar han vuelto transparente,
donde lo que parece ser nunca ha sido
y lo que fue ya no importa.
Hoy que ya no asistes al café,
ese recinto donde alguna vez fuimos otros,
asombrados de habitarnos brevemente.
Se perdió la canción que nos dictaba;
el cine dejó de ser el pretexto del abrazo
y el sueño, esa forma de creer en el sentido.
Hoy que la poesía es cualquier cosa,
un llanto sin paraguas bajo la lluvia ciega.
Hoy es todavía,
pero mañana, probablemente,
solo el viento recordará el canto de las aves.
Nosotros, quizás, merecemos el olvido.