Cuando el día amanece
el sol a la tierra besa,
el campo vuelve a la vida
y ésta se embellece.
El ruiseñor con sus cantos
alegra del pobre la vida y
hasta suspirar consigue
que lo haga el alma mía.
Cuanta belleza Señor
tiene tu Naturaleza
que, hasta las flores del campo,
engalanan la floresta.
Con esta lluvia fina
desprendida de los cielos,
riegas con amor corazones
por endurecidos que sean.