En un bosque secreto donde acaba la vida, silencioso un abuelo sustrae en su memoria (como folios perdidos en un libro de historia) los recuerdos y ausencias con sonrisa afligida.
Quebrantado en el gesto, la mirada perdida, y el temblor de sus manos, ya sin pena ni gloria, mismas manos que al cielo se elevaron de euforia y ahora son sarmientos sin la lumbre encendida.
En sus ojos de nubes -cataratas del cielo-, unas lágrimas caen como perlas de hielo sobre su alma escarchada que de frío fallece.
Triste bosque lejano que se queda en la umbría… y en la voz del silencio su memoria traía un recuerdo lejano que en el viento se mece.
Me ha estremecido tu poema, amigo Pepe.
Mi madre falleció a los setena y tres años tras seis de padecimiento de esa enfermedad de marras. muy bién la descibes en tu soneto.
Me ha movido fuerte.
Abrazos
La tristeza y sufrimiento que genera es imposibnle de cuantificarla y representarla por escrito.
Nosotros eramos cinco hermanos varones y dos hembras, El alzheimer en mi madre nos revolucionó a todos. Ya lo escribiré algún día. Es muy duro de contar.
Abrazo
Me impactó tu poema, triste, real, sin medias tintas, tal cual como acontece, es tan dramática ésta enfermedad que no se cómo explicar lo que me produjo tu tristisimo tema.
Tu poema me trajo a la memoria otra tema como el parkinson, otra terrible enfermedad de la que murió mi padre. Son situaciones tan feroces que uno no le consigue explicación.
Te envío un abrazo con mí agradecimiento por el tema.
Ciertamente @varimar cuando escribes sobre asuntos tan enormemente tristes la pluma se desangra como en un torrente de pena y amargura, soy consciente que el poema nos puede envolver con la dureza de la enfermedad pero a la vez está escrito con la ternura y las emociones que siente el que escribe igualmente.
Mi abrazo
Pepe
Me ha parecido un trabajo perfectamente hilvanado en… ¿haykus? que reflejan con extrema dulzura el trágico pesar de la maldita enfermedad, me emocionaron, muchas gracias por habérmelo enviado, un redondo homenaje
saludos