Reviso cada detalle
de esa fotografía
y encuentro en ella los restos
de otra vida ya extinguida
Son mis dedos que la rozan
los que exigen su memoria
los que bordean un rostro
los que a ciegas tantean
el devenir de tantas cosas
que, a veces, fueron buenas
Al niño que fui un vez
es al niño al que saludo
para ti soy, desconocido
para mí, el que recuerda tu futuro
Me abrazo y no me ciño
es un abrazo fantasma
un soplo leve en la frente
un tintineo de hadas
diriges la mirada al cielo
y es el cielo quien te habla:
habrás de crecer, ser fuerte
amar, llorar, jugar tus cartas
reptar, andar, correr
soñar nuevas mañanas
y esquivarás a la muerte
y el tiempo traerá canas
Es hora de que descanses,
de volver pronto a esa caja
donde otras vidas conviven
con tu foto entresacada
padre, madre, amigos
cuidan de tu sonrisa
la que me trajo recuerdos
la que me envolvió en tu brisa
las de los años alegres
de un niño
en bermudas
y en camisa.
Qué conmovedores versos, iluminados con la luz de la más pura y bella etapa de nuestra vida, la infancia!
Un gusto leer estas nostálgicas letras!
Un cordial saludo, @jmendiburu!
Nostalgia, sí, por saber que una vida está por escribirse, por el amor de quienes amas, hay para elegir
Gracias por tu lectura, @silvelart3000, un abrazo
Qué bello comentario, @Noracris. Veo mis versos paseando en buenos ojos.
La vida es ahora, en efecto, siempre lo es, aunque a veces preferiríamos un poco de retraso en su reloj.
Que la paz sea contigo también, amiga.