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Invaden mi corazón los años
y las tristes estaciones de poetas añejos
la sensación del reposo de las uvas
y la quietud inefable de un estanque
Tras de mi hay libros cerrados
y huéspedes decididos
instantes de la manía del reloj
por encontrar algo vivo
naufraga mi ser enrojecido
como un adorno de ave en mi máscara
de soñador de nubes
hay una sombra campesina
que no crece ni se muda;
es mi alma de paloma aldeana
que se rehúsa a alzar el vuelo
qué largos días del otoño
en que se derrumban las hojas
de una golondrina.
Siempre es un placer leerte, compañero! Abrazo!