Agua

El flamenco pinta en rosa
en un bailar acompasado
texturas de vida y muerte
en rojizas salinas de la Mata.

Las playas a reventar de almas
mientras el sol descubre la sal
marismas blancas tierra adentro
y el azul del agua buscando el infinito.

El horizonte oculta al poeta
le diluye en cielo y mar
mientras unas nubes difusas
sacan el algodón a blanquear.

Quién fuera marinero audaz
para adentrarse en tus misterios
para cabalgar tus níveas olas
y en la cúspide dejarse llevar.

Quien fuera delfín en tu mundo
de sirenas cautivas de sueños
rumoroso céfiro de levante
batiendo con firmeza tu bahía.

Quién fuera aguerrido gavilán
en tus sueños de paloma blanca
extraviada entre mullidas plumas
que muchos intentan arrancar.

Soy reo de espumas que rompen
que hacen oscilar mi entorno
soy un viejo mascarón de proa
en un bergantín varado al sol.

El océano se desbarata en plásticos
veo vuelos de gaviotas carroñeras
que esperan darse el último festín
mientras los cormoranes se balancean.

Volverán los blancos charranes
de tu acantilado sus nidos a colgar
pero el agua creará de nuevo vida
cuando nosotros nos hayamos ido.

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Maravillosa interacción del paisaje interno con el exterior, ambos se constituyen mutuamente, lo que se vive dentro se siente afuera y viceversa. Alegoría vigente y activa con categoría propia en el orden metafórico. Aplausos :clap: :clap: :clap:

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Tu poema es una hermosa simbiosis del “yo” con esta dulce y amarga naturaleza actual, de cara y cruz, con ese pequeño guiño “becqueriano”…:heart_eyes:

Feliz finde y un abrazo, Pedro. :hugs::herb:

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Es fascinante cómo juegas con los colores. Empiezas con el rosa del flamenco y el blanco de la sal y las nubes (ese “algodón a blanquear” es una imagen preciosa), para luego oscurecer la paleta con el gris de los plásticos y el vuelo de las gaviotas carroñeras. Ese tránsito visual refleja muy bien la pérdida de la inocencia del paisaje. :clap: :clap: :clap:

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El color de los paisajes se tornan grisáceos después de nuestro paso. Cuántos desastres dejan nuestras huellas, quizás, tal vez todo reviva cuando nos hayamos ido. Excelentes versos. Saludos cordiales. :hugs:

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El exterior y el interior siempre interaccionan, para al final acabar creando paisajes de ficción que pudieran ser reales.

Un saludo Domingo.

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Un placer que hayas percibido esa simbiosis y que te hayas dado cuenta de ese pequeño guiño.

Un saludo, María.

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Los paisajes pueden ser inocentes en principio pero en el momento en que los contemplamos sufren una evidente metamorfosis.

Un saludo, Fernando.

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Me alegra que te hayan gustado mis versos. En el mundo al dejar nuestra huella es evidente que se produce un cambio.

Un saludo.

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