Si pudiera volver atrás
la inmensidad del cielo
y conseguir que tu mirada
se desvaneciera en la tristeza,
te convertirías en poeta
a pesar de que naciste siéndolo.
El murmullo de tus palabras
se difunde en el eco cavernario,
donde el hombre se siente perdido
mientras afila sus dientes de sable
en la oscuridad en la que vino al mundo,
de la que ahora se siente pasajero.
Eres un ruiseñor en un mundo olvidado
en las cataratas de lo inexpugnable,
donde el ser humano siente la soledad
que no deja de ser la esencia de su ser,
a pesar de una sociedad que le contempla
como una mariposa efímera y frágil.
No tengas miedo a la oscuridad,
en ella habitan los dulces sueños,
las ilusiones que nunca alcanzamos
y los amores que no conseguimos
a pesar de que nos acariciaron el corazón
y nos hicieron sentirnos rotos por dentro.
No tengas miedo a la muerte
pues es la mejor compañera,
silenciosa y atrevida, a la par,
que lisonjera y atrapante,
pero a uno le deja tan en paz,
que a veces se olvida de la vida.
No tengas miedo mujer,
los poetas nunca mueren,
siempre andan atrapados
en el espacio de sus versos,
en la fantasía de sus lectores
y en el zenit de la imaginación.
Imagen de Pixabay de jcoope12
