A solas con la noche

En el vasto vientre
de la noche,

me hundo
a desatar
viejos demonios.

Y desfilan
sus cuerpos,
sus rostros,

sus nombres
sin bordes.

Los miro
sin asombro

No vale la pena
lanzarlos
a maldiciones,

si regresan,
si arden
en mis rincones.

Porque soy yo misma—

yo,

la que responde,

hablando
a solas
con la noche.

7 Me gusta

Eres tu misma, el centro consiente administrador de tus noches, actuando como organizador de tus miedos y sensaciones. Tu misma al frente de todo constituyendo tu identidad y la continuidad de tu existencia en las noches de cantos de grillos. Tu misma mediando entre tu soledad y las noches. —Aplausos.

1 me gusta

Devolución impecable!! Es eso mismo! Gracias como siempre.Domingo! Abrazo

1 me gusta

Es un ejercicio de introspección valiente. Has logrado transformar el acto de “hundirse” en un acto de toma de poder. ¡Felicidades por esta pieza!

1 me gusta

Me encanta tu escrito. Un beso.

1 me gusta

Muchas gracias, Fernando! Me gusta tu visita. Saludos afectuosos!

Gracias, David por detenerte en mi poema! Un abrazo

1 me gusta