En el cementerio del Espino, en la capital soriana, dejó enterrada a su mujer Leonor, fallecida en 1912 de tuberculosis, que esta mañana se ha convertido en un lugar de peregrinación para recordar, como cada 22 de febrero, al autor de "Soledades"
Al olmo en su corteza carcomida
le llevaré un esqueje tempranero
que restañe la brecha de su herida
esta mañana fría de febrero.
Y cantarán poetas
a la luz de un lucero
y en su concha de cárdenos violetas
de nácar vestirán las caracolas,
Y aladas amapolas
mecerán a los trigos de Castilla
con el rumor del Duero
pues sobre la otra orilla
un verso de Machado solo espera
volver de nuevo al patio de Sevilla
y Leonor con él en primavera.
Precioso, ese olmo que no le devolvió la primavera que con tanta vehemencia esperaba Machado, breve amor que tan hondo pesar le causó, muy bello y sentido, poeta!!!