Dicen que la rosa del Principito simboliza el amor que hay que cuidar y regar. Ese amor que crece en tu pequeño planeta solamente (o en tu hogar) y que es tan especial para tí.
Como el amor de hogar que has reflejado en tu poema.
Bueno el hombre imaginario es todo. Tiene pasión, amor, simplicidad, etc. Yo también lo he leído hace muchos años atrás. Y es un poema que queda para siempre en uno.
Esa fantasía, el deseo, ese fantasma, el Yo… y los lugares de…
Es simplemente rico en toda su capacidad.
Tu poema fue eso, por eso lo he comparado. Porque estaba al extremo de todo, y simplemente quería más. Yo lo he sentido así, lo he vivido, el personaje del “yo”. Estaba ahí, viviendo una realidad, contemplando un deseo.
Bueno, así como dices humildemente que quizás no sea lo mismo. Yo creo en sí, lo son. Pero vistas de diferentes formas. Tú eres un gran escritor, quizás no te das cuenta. Pero ya que un poema tuyo le recuerde a otra persona a un grande de los grandes de la literatura. Eso es para tener que creerlo. Me has transportado al pasado. A ese asiento de primaria cuando por primera vez he leído a Nicanor Parra y su hombre imaginario.
Yo encantada de leerte. Espero con ansias el próximo.
Gracias, Alejandro.
ciertamente este poema está imbuido en profundas sensaciones, emociones y sentimientos de ese hogar sencillo que se pinta con frases de sucesos tan simples como cotidianos… esas sensaciones intensas no se describen explícitamente de ninguna manera… apenas de soslayo… pero tú has tenido la oportunidad y la capacidad, o la suerte, de conectar profundamente con ese sentir de la pluma que ha creado este poema… ahora te entiendo
y por cierto, los colores que se incluyen en cada estrofa son un esfuerzo “sinestésico” por enfatizar la evocación de tales sensaciones y emociones … y creo firmemente que tú también los has sentido en toda su intensidad e intencionalidad
solo me queda expresarte nuevamente un profundo agradecimiento por conectar así, con los versos, con las estrofas, con la esencia del poema, con el poeta mismo (este humilde servidor)