Visitantes

Había de todo y nada en aquel lugar de sueños, regentado por un viento, hijo de ninguna parte, que acumulando destinos y juntando los desiertos, lucró el negocio del siglo: apoderarse del tiempo.

En la entrada del local, un fanal destartalado y tintilíneo propio, daba la luz suficiente sobre un pasquín enmarcado para informar visitantes, relajar cualquier intento de cordura que llevaran; aquí gobiernan los duendes, la realidad se parece…no existe la dimensión, el error consecutivo…hay cosas que nunca fueron, otras que no ha existido más allá de tu conciencia…Y el visitante se adentra en un mundo por hacer, se necesita paciencia, desconocer lo aprendido para mirar sin urgencias, el primer soplo de vida sin codificar aún…

empieza el espectro loco a mostrarnos situaciones, se garantiza emoción, lágrimas, sudor con risas y descuentos para pobres sin horarios recurrentes.

En una balda de única estantería, alambrada por espinas de tierna melancolía, nos muestra el azahar brotando, dos gotas de romero junto a una estrella imantada que jamás hubo su cielo; brisas de mares eternos y mesetas despobladas; en otra repisa alada: traiciones, sangre, destierros; los primeros pantalones del sol para los inviernos y un documento sin aire para la paz como ungüento cuando la guerra se acabe…

En el mostrador…un segundo antes de ser un instante y el viento, hijo de nadie…sonríe en su inconsistencia, trasmite desde su cero, señalando a una nube, por si apetece llover…pueden proseguir el sueño, el viaje trasparente, nos indica sutil…

En este juego maldito de creernos, pasamos al infinito, otra habitación imaginada…doce lenguas diferentes para una misma mirada… el manantial sumiso de las promesas, explosiones nucleares sin explicaciones previas de acostumbrar la muerte a pasear por la vida; en la sombras, sin excesos, catervas a la pata coja de pandemias a la carta, todas fiel a su linaje y tarjeta de visita; un imán descerebrado para cerebros que explotan y cuervos volando sobre la misma miseria en mapas por catalogar…

Y proseguimos sin tregua, no éramos dueños; trasportados por la inercia sobre el único diseño de concepto aplicado…

Después, una luz cegadora taló la eternidad de material desechable. Hacía caja el sepulturero, solo se cobraba el aire que gastamos al pasar…limpia el polvo a los estantes, ordena un poco las ausencias de fotografías. Suena el timbre, llegan otros invitados, quieran entrar a soñar. Pasamos de nuevo…

Pedro…de momento. Agosto (el calor es otra cosa) 2023.

He cambiado de prosa poética este, no se si poema…siguiendo el criterio de “mi asesora personal”

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Qué imaginación, qué forma de jugar con las palabras…
Me encanta, Pedro.

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Imaginación o no la tuya hecha poesía, Pedro! Qué maravilla, por favor! :clap: :clap: :hugs: :heart:

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WoW, Pedro!! Me transportaste con tu imaginación a ese lugar…
Me pareció “el País del Nunca Jamás”, pero con adultos protagonistas. Un batiburrillo de experiencias…
Imaginación no te falta, no…:sweat_smile::clap::clap:
Me gustó mucho! :hugs:

Agradecido , Maria.

Yo creo que “el País de Nunca Jamás”, navega a diario por mi interior, escapando él solo cuando le da la gana, de hecho cierra el poema : llegan otros invitados, quieren entrar a soñar. Pasamos de nuevo…es el propio miedo a la realidad que nos hace solo visitantes, no habitantes de un lugar con fecha de caducidad.

Abrazo de martes, muertito por la caló…

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Por aquí ando, chorreando la frente…aunque está soplando el viento de poniente de mi Huelva… :cold_sweat: :cold_sweat: