Al principio el pantano estaba seco
luego se desbordo,
mientras las paginas
seguían intactas.
Pero por fin,
una mañana,
el bosque despertó,
y nadie escucho el rugido
La montaña no se derrumba
aunque a veces se queja,
hay quien añora los analgésicos
cuando no tiene a nadie.
Prefiero la soledad al delirio,
todavía recuerdo a Pio Baroja
después de bañarme en la acequia
y leer sus libros.
Mañana la puerta permanecerá abierta
los sueños dormidos,
un buen verso de Góngora
no implica ninguna derrota.
El hastió tras la primavera
tiene sentido,
porque la derrota es constante
hasta que llegue el frio.
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