Un triste natural

A mí lo azul, lo gris, lo difuminadamente lileáceo es como que muy mío ¿Sabes?.. Son como ropajes con los que me siento cómodo… esa inapropiada tranquilitud adictante o adictiva de la soledad sepulcral que ahora, en este momento, me es muy propia —o por lo menos, que siento que no me molesta esta intristeza interna en medio de mi tristeza exterior—

Una vez alguien vino y me dijo: «Es que a ti la tristeza te brota natural como la escarcha de tu hiperhidrosis… ¿Cómo la evitas? Eres un triste irremediable, uno natural».

Sí… soy como mi “reina de la lluvia” o más bien, de mi sosegada llovizna porque yo soy más de toda esa mojaditud tranquila, que cae sin tanto aspaviento.

Soy ese otoño que se va mesando de canas (mesar: arrancar cabellos de la cabeza) en la decrepitud de la tarde sosegada… Un curvo sendero que va… sube y se empenumbra, hacia la tranquilidad del silencio.

No me molesta mi tristeza porque… sencillamente no me entristece.-

Chane García.
@ ChaneGarcia.

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