Un Gato a la Ventana

Esperas un elevador que nunca llega
Tomas una desvencijada escalera
que da a un portón que se niega
a abrirse ante las prisas de tu espera.

Te recuerdan tu cualidad de extranjero
de intruso, de alienígena y viajero.

Tuyos son los mundos exteriores,
de los círculos, las periféricas tangentes,
de los valles, las sierras superiores,
de los suburbios la casa siguiente,
la puerta a la que nadie llama,
la presencia que nadie reclama,
el muro al que ninguno se encarama.

Serás siempre el que se marcha mañana,
ante la muda mirada de un gato a la ventana.

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Muchas gracias por leer y comentar. Un abrazo.

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