Tus silencios me entristecen,
hace tiempo que no sé nada,
te fuiste, ¿no sé por qué?,
y me quedé en la nada.
Te sigo queriendo igual
sin olvidar tus palabras;
eran hermosas y dulces
y me llegaron al alma.
Te espero con impaciencia,
ya no importa qué pasó…
no hay pecado en el mundo
que no merezca perdón.
Y si el tiempo nos aleja
y no regresas a mí,
guardaré en mi pecho el eco
de lo que contigo fui.