Tú y yo, en el secreto vespertino,
de la complicidad amorosa.
En tierno silencio del camino,
del susurro, caricia, de brisa.
Bajo fresco manto de neblina,
cándido preámbulo, sin prisa,
encuentro de mirada genuina,
que me atrapa, goza e hipnotiza.
Dulce transformación, dos en uno,
traspasando confines humanos,
cara a cara sin sonrojo alguno,
suaves deslices, sed y suspiros.
