No existe reloj más preciso, ni calendario más fiable, que el de tu caprichoso cuerpo. Toda tú marcas el devenir de mis segundos, el caminar de mis minutos o el llegar de mis horas.
Y sin embargo, todo es siempre tan complicado.
Juntas veranos fugaces con días largos como meses; cambias momentos de dolor por recuerdos grabados a fuego; conviertes días de invierno en noches de agosto. Me trastocas las estaciones, me detienes los intentos, aceleras los te quiero… Y todo, con una sencilla sonrisa. Con una simple mirada.
Ni ingeniería suiza, movimiento oriental o precisión alemana. Te prefiero a ti para marcar mi ritmo.
Y será que ya no tengo tiempo, o que mi tiempo eres tú. Será que nuestro tiempo lo marcamos juntos y éste no es sin mí, pero solo no funciona contigo.
