Tragedia en piel

No contestas el teléfono, no lo coges, no lo pones en tu oreja, ni siquiera piensas en querer contestar. No dejas que llegue a ti, no dejas que me acerque, que te hable, que te diga: vuelve, porque te estoy confundiendo con los atardeceres azules que tanto me gustan.

Regresa porque lo azul, sin ti, es verde; porque la arena, sin ti, es jardín; porque la astilla, sin ti, es madera; porque mi sofá, sin ti, es mueble.

Esta mañana, que nostálgicamente fue martes, decidí borrar tus sonidos de mi mesa de escribir, decidí gritarte lejos, sabiendo que gritarte no era más que susurrar tu nombre mientras apretaba las teclas S-I-G-U-E-M-E en mi ordenador.

Que no supe como comenzamos, que no supe como llegué, que no supe de lo frágil de mi voz y de su incapacidad para atravesarte.

Que recuerdo las mañanas de los martes, cuando las clases eran en tu habitación y no en el aula. Que aprendí de Antígona en tu espalda, que leí a Edipo en tus mejillas, que deletreé a Medea en tu cadera. Que fui Hipólito y tu Fedra, conociendo que tenía yo más de Fedra en mis entrañas y tú más de Hipólito en tus letras.

Que te pido que me leas, que me escuches y sientas. Que regreses a regalarme lo que sin querer me vendiste. Que te escucho al otro lado de la zanja, que es tu regreso, decir lo que antes no pensabas tanto.

Y así me encuentro, así me dejo buscar, así te sigo. Y así te dejo indicios de lo que existe en mí para ti.

Y tú, tú no contestas el teléfono.

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Y tienes tanto que decir…
Me gustó mucho!
Feliz Navidad, David. Abrazos!:sparkling_heart::heart_eyes:

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Gracias @mariaprieto
Un abrazo de regreso.
:blush:

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