125º

Las lámparas se sumergen
en una nube densa rosácea.

Flor de espigas en ardua batalla
con las nubes somnolientas,

quiero que huyas de la sombra
y me oigas, desnuda,
sin mi, en una noche a la intemperie.

Así convertiré anocheceres en sables
de almas bravas enamoradas.

Aquellas que rotas y enredadas
son como el sueño de un hombre
al desvanecerse. Ausente.

Espadas de sangre,
reclamos vehementes,
nombre de muerte.

Qué algo me lleve contigo
ya que me matas al alma.

(Y consciente me padezco).

Sin el sueño de los candiles
que se me rompa la luz del alba.

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