El mando intermedio de una canción
es un verso roto a traición.
Intenté vaporizar mi cuerpo
para surcar por la inexistencia,
pero las fustas del insomnio
me devolvieron al territorio
de la extrema fragilidad.
He aprendido a mentir
con la boca tapada por tu ombligo,
a rabiar de sobriedad
para poder subir los treinta y dos escalones
que hay hasta el almíbar de tu alcoba.
He saltado barreras de horas alineadas
esquivando cuentos que no dicen nada,
he golpeado a tipos siniestros
y cortejado a damas instantáneas,
mientras la noche silenciaba
todos mis tomos falsos.
Dormité a la derecha de la tormenta
a sabiendas de que a la izquierda
habitan todos mis relámpagos
en plena ebullición.
El mando intermedio de una canción
es un verso roto a traición.
La indisciplina ha envuelto mis botas
para patear
todos los cánones dictados.
Texto de mi último poemario “TRÉBOL Y CICUTA”
Editorial revista poética
@revistapoeticaok
“EL MANDO INTERMEDIO DE UNA CANCIÓN
ES UN VERSO ROTO A TRAICIÓN…”
Dedicado al excelso poeta y amigo Domingo Martínez @ludico1964
y a la memoria de su alma gemela @varimar la cual ya he tatuado en mi espectro artístico y personal por todo lo compartido convirtiendo sus versos de “Un cuento de Hadas” en una canción que me acompañará para los restos.
Abrazos a todas/os los poetas
que habitan en este universo.
