Hay palabras libres
por la ventana florece
cuando hay vida,
hay lugares sin nombrar
estados inconclusos
de fachadas sin notar,
son lagunas con sus letras
posesiones ajenas
especies y conjuntos libres
Todo lo nombrado y su insignificancia
lo que se tantea o se desmarca.
Hay límites cuando se calla
sueños de sirenas
y finales de líneas entrecruzadas.
Podría decirse que tu poema respira luz primordial.
Verso a verso vas nombrando el mundo mientras descubres sus silencios.
Es una meditación profunda sobre lo que se nombra y lo que permanece intangible o sin notar.
Este arranque es precioso…![]()
Hermoso poema, Héctor! ![]()
Muchas gracias, Alejandro, por tu comentario. “Nombrando el mundo mientras descubres sus silencios” muy hermoso.
Un gran saludo.
Fernando, te agradezco tu lectura y comentario, también “una meditación profunda”
Un gran saludo.
María, muy agradecido de tu hermoso comentario.
Un gran saludo.
En efecto, no existe lo que no se nombre; en ese sentido nuestra realidad es absolutamente nominal, cada cosa existe porque tiene nombre y significante; “hay palabras libres” y pueblos libres y también radicales libres, quiere decir entonces que la libertad existe porque esta dentro de todo lo nombrado. Un gran poema Hector, recibe un gran aplauso
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Muchas gracias, Domingo. Muy de acuerdo con tu comentario, nombrar como acto de presencia y significado, claro sin restringir el sentido amplio de lo nombrado.
Un gran saludo.
Nombrar desde la identidad como manifestación del descubrimiento.