Todavía es de día

Todavía hay senderos con los niños jugando,
catedrales repletas de fieles en silencio,
velas que se derriten esperando un milagro,
playas que aún conservan la huella de una ola
donde un caminante lavó su rostro pálido.

Todavía es de día en los lechos intactos,
en las casas cerradas con los cuartos vacíos,
en los escaparates de cocinas calientes.
Un colibrí se escampa debajo de una rosa
y las gotas de lluvia mojan la enredadera.

Todavía se asoma la dulzura en los parques
y el olor de los pinos perfuma los ambientes;
las hojas de los árboles se arruman en aceras
y los amantes tienen el calor en las manos.
Todavía es de día en las pequeñas cosas.

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