…
Nunca sabré por qué tu lengua
entró en mi boca desnuda, de prisa
cuando nos desnudamos en un hotel
después de recorrer los caminos australes
y de ver de reojo a las distancias.
Creí por un momento que me dabas
una fruta en el tiempo,
que sembrabas donde hay surcos, una semilla
desde el centro del vientre como ardiente musgo.
Rodeado de dudas me besaste,
yo la excepción, el desastre, el monstruo
y tú el capitán murmurante.
Vaya a saber si le devolví el beso
o me quedé en medio de la aurora.
Fui el ala feliz de un viento paloma del este,
una gota de saliva y
quizá un breve gusto a tierras inexploradas
bajo mantos boreales.
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Hermoso cierre, para un apasionado poema.
“Fui el ala feliz de un viento paloma del este,
una gota de saliva y
quizá un breve gusto a tierras inexploradas
bajo mantos boreales.”
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Gracias compañera por resaltar esa parte, un enorme gusto
claro que si, la mas fina expresión de amor (un beso) desencadena mil sensaciones. Un gusto verte por acá
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Deja un cierto regusto a salvaje, a ese amor instintivo… estupendo poema.
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Gracias por leerlo. un abrazo siempre
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y es q en cierto modo, es una amor instintivo y ¿Cuál no lo es?
Gracias por el comentario
Hermoso, romántico, sensual. Un saludo fraternal
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Gracias compañero, es precisamente ese detalle el que se resalta en el poema. Gracias por comentarlo