Terminamos de amarnos en medio de la noche
desde el segundo siguiente
esparció sus filos
entre mis dudas y heridas
taló el bosque, se llevó
el oxígeno del fuego
la chispa, incluso el destino
y desparramó nuestras mañanas.
Me ha dejado un pantano
una paciencia de sobreviviente
donde trozo a trozo
construí mi sentimiento
recogí cada lágrima
cada recuerdo
rescaté medicinas de la infancia
miré los caminos floridos
dónde tantos rosales
esperan despertarme
escuché voces de primavera
dibujé un primer minuto
hasta sentir de nuevo el río
hasta dar el primer paso.
Y me bañé en crepúsculo
en busca del amanecer.
Claudio Ernesto