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Acostado, casi delirante en el día y con un inmenso
sueño gritante por las noches, así estaba y así recordé lo que es vivir.
De aquí y de allá me expulsaban, casi errante, sin camino.
Tenía en mí la ligera sensación de ser amado, casi imposible, decía así:
Soy el hombre, hermano de las aves
vuelo y con mi sangre aullando se van las nubes
agrietadas.
Soy el hombre que mira y no mira, que crece, pero no nace
que ve nacer, pero quiere ver morir.
Soy un diminuto punto redondo lleno de casualidades,
efímero y compañero de los astros.
Soy la raíz y el nacimiento: la fiesta repartida
por todos los pétalos.
Yo mismo me veo nacer desde el agua,
desde la ceniza y, como fruto dulce,
sueño con ser pulso en un día cortante.
Así me veo, así te recuerdo en estas noches inmensas de insomnio y
dolores de cabeza, sudando letras y unas que otras llamaradas.