Mi ojos medio abiertos
llevan la mirada hacia el amor,
atravesando el abismo de nuestras pieles
entre sábanas y ácaros de sueño.
Me guían a ti.
Mis dedos, piel con piel.
El interior de mí, derretido.
Acaricio con suavidad tu frente suave
y algún mechón de tu flequillo.
Deseo tocarte.
Deseo seguir deseándote.
Quiero suavizar mi piel con la tuya, siempre.
Quiero querer a quien me quiere.
Quiero deslizar mi dedo por tu sonrisa dormida.
Y no dejar a tu boca sin la mía.
Quiero sufrir lo que tú sufres.
Enfermar con tu saliva.
Llegar a tu temperatura,
hacerte alcanzar la mía.
Unir nuestros corazones,
jugar con tu piel y acariciarla.
Hacerte sentir esperanza.
Oler el calor que desprende tu alma.
Notar tu pulsación cuando te toco.
Besar tu cara tímidamente.
Mirar la silueta de tu cuerpo bajo las mantas.
Temer por tu partida al salir el alba.
Mis ojos medio abiertos
descansan la mirada al haber reconocido,
atravesando el abismo de nuestro aliento
entre sábanas y ácaros de sueño,
que sí duermo con mi amor.
Estoy aquí, contigo. Tú y yo.