Soneto

La vida todavía me sorprende
en esta encrucijada donde vivo,
después de las mentiras, del derribo
de espejos sobre el tiempo que desciende,

feroz, sobre el rescoldo que desprende
la música del labio, del lascivo
quejido de tu cuerpo fugitivo
que, en otras latitudes, ya trasciende.

La nada no me daña con su daga,
ardiente, y ya la noche no se embriaga
con lágrimas de sátiro dormido.

La tristeza descansa entre los lirios,
tus ojos sin espinas, los delirios
de tardes que pudieron haber sido.

5 Me gusta

He leído dos sonetos seguidos, y tienes una pluma riquísima.

Bravo, poeta.

Muchas gracias. Sonetos de un verano oscuro.

Bello soneto, con aroma a un ayer ya envejecido, compañero!!! Saludos!!!

Bello, también este!! Con aroma de ayer, como dice Minada…
Saludos, José Antonio.