Soneto. siendo blanco propicio en la batalla

Siendo blanco propicio en la batalla
mis puntos flacos a la luz no expongo,
aunque tuviera que marchar al Congo
porque a tirar me niegue la toalla.

Igual me paso a veces de la raya
y a tocar las narices yo me pongo,
pero aguantar no aguanto ni un rezongo
que lanzarme pretenda su metralla.

Que desapercibido me interesa
sin prejuicios pasar por este mundo
donde a sus anchas campa la avaricia,

y bastante en el alma ya me pesa
hasta el extremo que sin fe me hundo
cuando la sangre toda se me vicia.

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