Soneto.- sanas intenciones

Ni las buenas y sanas intenciones
podrán aquí salvarse de la quema,
puesto que solventar cualquier problema
muchas veces traspasa las misiones.

Pues a menudo son las pretensiones
las que a solas reabren el dilema,
sin estimar tal vez que un nuevo esquema
al pringado le rompa los riñones.

Y no es que el mundo siga la corriente
porque el honor se vuelva caprichoso
al acabar en loco desatino,

sino que quien no viva su presente
muy fácil pecará de mentiroso
y a gritos pida un cambio de destino.

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Un gusto grande tu poesía.
Saludos amigo sonetista.