Soneto.- hoy desde la prisión de nuestra mente

Hoy desde la prisión de nuestra mente,
de forma interesada calibramos
cuanto en el mundo ocurre, y valoramos
si nuestro pundonor acierta o miente.

Pues resultar pudiera deprimente
pensar que en el momento que muramos,
por no creer en Dios nos condenamos
como igual se merezca el delincuente.

Pues si encima de ser pobres y ateos
a diario nos persigue la miseria
con ese estigma vamos al infierno,

porque siendo rebeldes de los feos
si la pujanza se nos pone fea
puede que todo nos importe un cuerno.

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