Soneto cautivo.- hasta el último aliento

Hasta el último aliento
le saco de provecho yo a mi vida
y tanto le estrangulo su batida,
que ni siquiera el alma escucha al sentimiento.

Pues en alto me monto a gusto el campamento
para que la razón entretenida
nunca pueda sentirse arrepentida
en mitad del invento.

Y suerte necesito dios mediante
para que la ternura no se quede en camino
incapaz de mostrarse sin amores,

porque resulte duro andar para delante
temiendo no se dañe más mi sino
sacándole a la piel todos sus resquemores.

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