Soneto.- caro se pagan los fallos

El arrimar el hombro a la ceniza
es cuanto en el torneo igual importa,
puesto que quien ni pincha ya ni corta
en la brega ganar no garantiza.

Pues si ante un simple alfil se ruboriza
merece que le den alguna torta,
que si como un cobarde se comporta
bien ganada se tiene la paliza.

Porque caro se paga todo fallo
y si acaso la mente ya no piensa
adelantándose a cualquier jugada,

que de momento ensille su caballo
que si la situación igual se tensa
puede acabar con la cerviz rapada.

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