Soneto alejandrino.- no busquemos enemigos

No busquemos jamás los enemigos fuera
si por tenerlos cerca los tenemos en casa,
si el que más el que menos con sus dientes arrasa
jodiendo la marrana hasta el día que muera.

Será que así se pasan muchos la vida entera
con ahínco oxidándole al cauto la carcasa,
por si al pincharle el globo en su vuelo fracasa
sin que logre decir ni pío tan siquiera.

Quizás mucho no tenga de lobo el ser humano
si a su propia manada sin pudor hinca el diente
cuando más se parece al ave carroñero,

que tocando las bolas se muestra tan ufano
como si ser quisiera avaro y transparente
cuando arrastrar se arrastra detrás del dinero.

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