Soneto.- abogado del diablo

Pudiera ser que nadie enamorado
no fuera por la vida bendecido,
si siendo por los dioses elegido
valor tuviera ser un renegado.

Quizás del diablo sea yo abogado
y que me escuche el dios del cielo pido,
porque siendo del trono despedido
difíciles momentos he pasado.

Tragar saliva a nadie recomiendo
si de perfil la relación no marcha
en su justa y cabal correspondencia,

como tampoco cuela algún remiendo
que a los amores cubra con escarcha
cuando así lo bendiga la inclemencia.

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